La reanudación de la actividad en las Escuelas Infantiles

COMUNICADO DE FENACEIN Y SUS ASOCIACIONES

COMUNICADO DE FENACEIN Y SUS ASOCIACIONES

La actividad en las escuelas infantiles se paralizó en la mayoría de las comunidades en fechas anteriores al estado de alarma decretado por el gobierno. Ahora se inician los procesos de vuelta a la actividad que deben ser muy aclarados por el Gobierno Español y matizados por todas las instituciones encargadas de reestablecer esta incorporación.
Entre las medidas adoptadas figura la incorporación de los menores de seis años. Esto supone una población de 1,7 millones de alumnos matriculados. Este ingreso, previsiblemente minoritario a las aulas, en la fase 2 solo será accesible para aquellos progenitores que trabajen los dos de manera presencial. En estas condiciones, a partir del 25 de mayo las zonas que cumplan con los indicadores que marquen, podrán entrar en esa fase.
Con el fin de anticiparnos y poder planificar la progresiva reincorporación, es necesario que las administraciones tengan para el diseño definitivo las consideraciones que se realizan desde el ámbito profesional de las propias Escuelas infantiles.
En este sentido, queremos manifestar:
1.- Las Escuelas Infantiles son los únicos establecimientos apropiados para la incorporación de los niños de las edades de cero a seis años. Son las únicas que poseen autorización administrativa y, con anterioridad al estado de alarma, ya cumplían con todos los requisitos legales establecidos, no solo en materia de educación, sino que lo hacían en materia higiénico-sanitaria, laboral, fiscal, etc. Es responsabilidad de la Administración que no se permita que los niños accedan a estructuras ilegales que no cuentan con autorización y que trabajan al margen de cualquier normativa.
2.- Si se quiere establecer a los padres un límite en el acceso a las Escuelas, este debería realizarse en base a delimitar un aforo o porcentaje de ocupación, teniendo en cuenta los metros cuadrados y el número de aulas y de espacios de usos múltiples de cada centro, y no someterlo únicamente a la situación que puedan acreditar los padres respecto a su situación laboral. No obstante, hasta llegar al aforo permitido, entendemos que se dé prioridad y se establezca un orden en base a que ambos padres trabajen presencialmente, a que teletrabajen o a que no estén trabajando, y que además se permita también la incorporación de aquellos alumnos que necesiten una atención especial por tener un retraso madurativo o alguna dificultad de aprendizaje, o simplemente porque necesiten un refuerzo antes de incorporarse al segundo ciclo de educación infantil.
3.- Es necesario contar con unas medidas que garanticen la viabilidad de esa incorporación en tres aspectos:
a. Medidas en el aspecto sanitario. Es básico contar con unos protocolos claros y asumibles por parte de las escuelas infantiles, facilitándoles por parte de la Administracion los medios necesarios para llevarlo a cabo. Es imprescindible tener la garantía para salvaguardar la salud de los niños y de los trabajadores. El pretender un distanciamiento social en las escuelas infantiles, no es posible debido a la edad de los alumnos y la necesidad de contacto físico que para su óptimo desarrollo es necesario en esta etapa, por ello debe sustituirse por otro tipo de medidas, las cuales deben conocerse por las escuelas con tiempo para poder valorar la viabilidad de su implantación así como de su coste.
b. Medidas en el aspecto laboral. Tenemos que garantizar la continuidad de los puestos de trabajo por lo que es imprescindible que se conozca el número de alumnos que se van a permitir por aula, y que se produzca una incorporación flexible del personal que se encuentra en los ERTES proporcional al reinicio de la actividad cuando sea viable. Esta flexibilización debe prorrogarse hasta el comienzo del curso siguiente.
c. Medidas en aspectos económicos. Es necesario que las Escuelas dispongan de los recursos económicos necesarios para la sostenibilidad de la actividad. Hay que tener en cuenta que por la limitación del aforo las aportaciones de los padres disminuirán y que en la mayoría de las Comunidades autónomas las escuelas infantiles y los padres de estas carecen de cualquier tipo de ayudas. Por este motivo, es necesario que el Gobierno planifique con las Administraciones Autonómicas un plan económico para que las Escuelas puedan abrir sus puertas, facilitando ayudas directas a los centros que garanticen la posibilidad de su apertura y el poder dar el servicio a las familias. Del mismo modo, es imprescindible generar un proyecto económico para el inicio del próximo curso que garantice a las Escuelas su viabilidad y que haga que merezca la pena el esfuerzo económico que están realizando para mantener sus enseñanzas. El cierre de estos centros no supone solo un problema empresarial, sino que desembocará en un problema social ya que desaparecerá una parte imprescindible de la oferta educativa del país.

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